El tiempo máximo de espera supone un compromiso de la Administración con el paciente-votante. Eso da lugar a una reducción de los individuos que están esperando para ser sometidos a una operación a largo plazo, pero puede acabar produciendo una acumulación de los períodos de espera de todas las intervenciones en períodos cercanos al máximo establecido.
La extensión de las listas de espera supone un incentivo a utilizar otras formas de provisión del servicio, generalmente en el contexto del mercado asegurador. Se plantea, por lo tanto, el desvío de pacientes a la sanidad privada a partir de un tiempo de espera máximo.
Actualmente el mercado asegurador suministra servicios a alrededor del 15 % de la población española. No obstante, esto puede acabar por ser contraproducente, ya que en definitiva aumenta el gasto sanitario y genera un descontento generalizado hacia el servicio público.
